El programa “Juntos Creamos UNIACC” cerró siete jornadas clave donde líderes reconocieron patrones, superaron barreras y dieron impulso a una cultura más colaborativa.
Durante siete viernes —completos, bloqueados y sin excusas— los líderes de UNIACC hicieron algo que casi nunca ocurre en la vida universitaria: pararon. No para operar, sino para mirarse. Y fue ahí, entre juegos, simulaciones y ejercicios que parecían inocentes, donde emergió la verdad incómoda: nuestro Crocky interno —ese instinto primario que evita el conflicto, protege el globo propio y desconfía por reflejo— seguía guiando parte del trabajo cotidiano.
Las jornadas del programa “Juntos Creamos UNIACC” fueron justamente eso: un entrenamiento para desactivar al reptil y activar al equipo. Los ejercicios mostraron nuestras cinco dificultades más recurrentes:
ausencia de confianza, miedo al conflicto, falta de compromiso, evitar la responsabilidad y poca claridad en los resultados. Duras, pero reales.
A partir de ese diagnóstico, los equipos construyeron los 12 Elementos de la Confianza UNIACC, un marco simple y exigente para relacionarnos mejor y trabajar con más coherencia. Y lo más importante: se instaló la idea de que la cultura no cambia por decreto, cambia por hábito.
Como dijo el consultor Kenneth Gent al cierre: “El error es creer que materia pasada es materia aprendida. Esto requiere refuerzos constantes”.
Lo que dejaron estos siete viernes no fue un taller: fue una señal. UNIACC inicia un cambio de cultura que no se improvisa, que exige valentía para conversar, responsabilidad para sostener acuerdos y disciplina para no volver a las islas.
La transformación ya empezó. El desafío ahora es sostenerla.